jueves, 29 de abril de 2010

Estoy seguro que olvidé algo, no sé qué, ah, ya, no recuerdo por qué tu rostro es importante para mí. Tampoco sé hace cuánto tiempo te conozco. Lo único que me enseñaste fue limpiarte los dientes con la punta de la lengua para que sonrías cada vez que me voy. Es muy difícil quitar de mi cabeza la congoja que desfigura tu cara, esos signos de un remordimiento que no madura, la libertad no es la felicidad.

miércoles, 28 de abril de 2010

Restregando mis dientes.

No puedo soportar el verte de frente,
eres alguien a quien puedo amar pero odiar,
no dejes que nada te obstruya tu camino es lo que te repites,
realmente crees en eso?? qué pasa ahora, por qué esas lagrimas? el miedo te invade?,
pero si fue algo bueno, no crees que el pensar ser diferente te haga exagerar las circunstancias?,
Tranki no te cierres a tus cuestionamientos, sólo te traerá más interrogantes,
lo único que pasa es que no puedes aceptar que lo que ves es mi reflejo
sólo una parte de mí.

sábado, 24 de abril de 2010

No puedo dormir porque en mis sueños no sé quién soy yo. ¿Cómo puedo mantener los ojos cerrados si en mi interior no hay respuesta? Me preocupa más que la chica que duerme en mi pecho sea otra dentro del sueño, alguien que no conozco ni quiero conocer, todavía más fácil de enamorarse. No me enamoraré mientras duerma, así evito tener razones para no abrir de nuevo los ojos.

viernes, 23 de abril de 2010

Y tú lo sabes????

No es culpa mía no tener el control de sus movimientos,
no quiero que la señora de enfrente me tenga miedo,
no estoy feliz, porque piensan que rio?
porque no pueden ver que lloro con tantas ganas.
no es mi culpa ser esto y expresar lo otro,
Puede alguien saber quién soy en realidad?

jueves, 22 de abril de 2010

Afuera, en la calle, veo pasar tantas caras delante de mis ojos. Así es cómo me doy cuenta la escasez de mi imaginación, no hay suficientes historias dentro de mi cabeza que disfracen rostros ajenos para protegerlos del olvido.
Un viejo con la barba blanca, blanca, blanca y larga, me mira fijo, me sonríe cantando la victoria, esa profundidad temible de una huella invisible. No podré olvidarlo nunca, ha agregado nueva historia a mi cara. Ahora soy el sujeto que no olvida los rasgos del viejo, un recuerdo repentino que prevalecerá en su memoria por el resto de su vida. Y no necesitó que se le inventara una máscara.